Cómo saber si nuestra Estrategia de Precios es la adecuada?
En el panorama actual de mercados
saturados y muy competitivos, las políticas de precios convencionales ya no
aportan los resultados esperados a las cuentas de resultados, como por ejemplo
calcular los costes y añadir un mark-up,, o fijar nuestros precios en función
de los precios de la competencia. Quizás en la famosa frase, “sólo el necio
confunde valor con precio”, resida una de las claves de por qué las políticas
convencionales ya no tienen los resultados previstos. El precio es una variable
objetiva, marcada por una serie de parámetros fundamentalmente económicos, y de
mercado, como son los costes de la empresa, y
los precios de la competencia, entre otras. Sin embargo, el valor es un
concepto subjetivo, que cada consumidor o cliente puede determinar con respecto
a un producto o servicio. Pero cuál es la diferencia entre el paradigma de las
políticas efectivas de precios actuales y las que funcionaban en el pasado? Vamos
a desgranar las claves de la cuestión.
En las políticas tradicionales de
precios, crear valor para el cliente era una de las tareas fundamentales que
desarrollaba la empresa a través del marketing, pero hoy en día, esta idea por
si sola en muchos sectores y mercados, no funciona. Es necesario desarrollar
estrategias de Revenue Management que
capturen el valor creado para el cliente, con el objetivo de aumentar los
ingresos, y siempre dentro de la coherencia del resto de variables del mix de
marketing de la empresa, teniendo en cuenta que la variable mix precio, actúa
sobre los ingresos, y las otras tres variables del mix; producto, distribución
y comunicación, actúan sobre los costes.
Para ello, y como herramienta del
Plan de Marketing, construiremos un Marketing
Mix Modeling, que contemple todas las variables implicadas, con el objetivo
de determinar los drivers que actuarán sobre el incremento de precios de la
empresa. A continuación mostramos el ejemplo de Marketing Mix Modeling
desarrollado por Fractal Analytics Ltd.
Como primera fase para desarrollar
una nueva política de precios, tendríamos que hacer un análisis externo de
nuestro mercado. A través del conocimiento del mercado, descifrando sus tendencias, las políticas
diseñadas por los competidores, la forma de aportar valor al consumidor o
cliente, y las variables que actúan como restricciones, por ejemplo de tipo
legal, estaremos en disposición de analizar el marco interno de la política de
precios óptima, determinando los precios
de máxima aceptación, la rentabilidad
esperada de nuestros productos, los
límites superior e inferior de nuestra estrategia de pricing, así como las elasticidades, en cada escala de
nivel de precios.
Al analizar el precio de máxima
aceptación, y sus límites superior e inferior, estamos allanando el camino para
configurar el rango de precios para los que los clientes aceptarían nuestra
oferta, y por consiguiente el marco de
nuestra estrategia de pricing optimizada.
Asimismo, los conceptos económicos
de elasticidad demanda-precio, y cruzada, juegan un papel fundamental a la hora de determinar nuestra política de pricing. Los estrategas de pricing de las empresas
deberían formularse esta pregunta; ¿Nos interesará vender poco a un precio
elevado, o mucho a un precio bajo? Esta política de pricing dependerá de la
estrategia general y de marketing por la que haya optado la empresa, que a su
vez, entre otros muchos factores, dependerá de las elasticidades de la demanda
de nuestros productos y/o servicios. El concepto de elasticidad se utiliza para
analizar en términos cuantitativos cómo se ajusta el mercado a las variaciones
de los determinantes de la demanda y la oferta (Francisco Mochón, Economía
Teoría y Política, 108-109). La
elasticidad precio de la demanda mide el grado en que la cantidad demandada
responde a las variaciones del precio de mercado, según la siguiente expresión:
Ep = Δ % Q /
Δ % P
Siendo Q la demanda en unidades, y P su precio. La demanda será elástica si la elasticidad
precio de la demanda es mayor que 1, es inelástica si es menor que 1 y es de elasticidad unitaria si es igual a
1.
En el primer caso, demanda elástica,
una reducción porcentual del precio genera un aumento porcentual de la cantidad
mayor, cuando es inelástica, la reducción porcentual del precio supone un aumento
porcentual menor de la cantidad, y en el caso de una demanda unitaria, la
reducción porcentual del precio y el aumento porcentual de la cantidad, son
iguales (Francisco Mochón, Economía Teoría y Política, 111). Las consecuencias
prácticas de este concepto teórico son muy importantes para los estrategas de
la empresa. Si nos encontramos con que nuestro producto o servicio, tiene un
comportamiento normal, con elasticidad Ep < 0, esto implicará que cuando
nuestro precio suba, la cantidad demandada bajará, y viceversa, si el precio
baja, la cantidad demandada subirá. Por ejemplo, si en el mercado del
combustible gasolina para automóviles, baja el precio un 25%, la demanda sube
en tan sólo un 15%, por lo que la elasticidad de la demanda en valor absoluto
sería de 0,60, es decir, que nuestra demanda es rígida.
Otra de las
herramientas que nos ayudarán a optimizar nuestra política optimizada de
pricing, es la Elasticidad cruzada de la demanda. Ya que dependiendo del tipo de
bien que comercialice nuestra empresa, y suponiendo que sea un bien normal,
siempre habrá productos que le complementen o sustituyan. Volviendo al ejemplo
del mercado de la gasolina, la cantidad demandada de automóviles dependerá del
precio de la gasolina, por lo que ambos productos son complementarios, con
elasticidad cruzada de la demanda negativa. Es decir, que subidas de precios de
la gasolina, determinarán bajadas en la demanda de automóviles. Pero lo que tiene que preocupar a los
Directivos de la empresa, son los productos sustitutivos, ya que la subida del
precio de uno de ellos provocará un aumento de la cantidad demandada del otro,
y viceversa. La utilidad de este concepto económico para la política de pricing
de la empresa es muy importante, pues nos ayudará a determinar cómo se verá
afectada nuestra demanda cuando varíen los precios de nuestra competencia.
Pongamos como ejemplo el mercado de las
bolsas de patatas fritas, con marcas como Lay´s, pringles, matutano y otras. Si
nuestra competencia baja los precios, la cantidad demandada de nuestro producto
disminuirá, y tendremos que determinar en qué proporción.
Otro elemento importante para el
diseño de una política optimizada de pricing, son los costes de nuestra empresa. Será muy importante que los
departamentos de marketing y financiero, trabajen de forma coordinada, para
determinar los costes fijos y globales de la empresa, los costes de producción
y distribución, así como determinar los márgenes
de contribución de cada producto, servicio, o bien, dependiendo del caso,
línea de productos, centro de negocios, o puntos de venta. Veamos un ejemplo. En el caso de un producto, el margen de
contribución para una empresa que tiene
un volumen de ingresos de 7.500.000
euros, y unos costes variables de 5.300.000 euros, el margen bruto total
sería 2.200.000 euros, por lo que el margen de contribución de este producto,
sería:
MC = 2.200.000 / 7.500.000 = 0,293
-> 29,3% en términos relativos
El significado de este dato de
costes es determinante para la política de pricing, pues nos informa la cantidad por cada euro de ventas que tenemos disponible para cubrir los costes
fijos y el beneficio de la empresa.
Pero el camino hacia la
rentabilidad de nuestros productos y/o servicios, no sólo deberá contemplar los
costes variables (en general producción, y otros), tendrá que incorporar el
valor generado por la empresa con su estrategia de marketing, teniendo en
cuenta, la segmentación que hayamos realizado de nuestro mercado, nuestra
política de marca, comunicación y distribución, alineando la política de
precios, con toda la estrategia de marketing de la compañía, y finalmente
capturando el valor aportado al cliente a través de estrategias de Revenue management (RM), y Yield Management
(YM).
Por qué actualmente es necesario
implementar políticas de pricing, con estrategias de RM y YM? El avance
imparable de internet, y el comercio electrónico, han facilitado que mayor
información de la oferta de los productos y servicios, incluidos los precios, en
los que pueda estar interesado un consumidor y/o cliente, esté disponible a tan
sólo un clic.
La mayor información de los consumidores, así
como el aumento de la velocidad de las transacciones comerciales, en muchos
mercados; hoteles, líneas aéreas, restauración, seguros, bares y restaurantes,
moda, y otros muchos, así como las variaciones de precios de nuestra
competencia, obliga a adoptar a las empresas estrategias y sistemas de gestión
de precios, adaptadas a los diferentes grupos de posibles segmentos del target,
y una gestión rápida de precios que capture, en cada momento, y según la
situación del mercado, la mayor cantidad de ingresos posible de nuestros
clientes.
Es importante destacar, que las
estrategias de RM y YM, no solamente aumentan la eficiencia de la política de
pricing de la empresa, sino que también suponen un valor añadido para el
cliente, ya que en cada momento las compañías podrán ajustar precios al alza o a la baja, según la
demanda potencial esperada y la capacidad de producción o de stocks disponibles
en un momento determinado.
Por lo tanto, para saber si nuestra
estrategia de precios es adecuada o no, las compañías tienen que cambiar la
mentalidad de una política de precios
fija por periodos, hacía una política
de pricing dinámica, y gestionada con sistemas de Revenue Management y
Yield Management, que monitoricen
permanentemente multitud de variables, como los ingresos obtenidos por niveles
de precio, las cuotas de mercado, los precios de la competencia, nuestra
capacidad ociosa y/o stocks, las horas, días y temporadas valle y pico de
demanda, los precios de máxima aceptación, y sus límites máximo y mínimo, la
evolución en el tiempo de las elasticidades de demanda y cruzada para productos
de la competencia, y otras. Con esta gestión dinámica de la política de
pricing, iremos en la buena dirección de fijar en cada momento una estrategia
de precios optimizada.
Alfredo
Fernández Rodríguez
Strategy
Consultant





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